Nuevos vientos traen esperanza
- 2 feb 2015
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Padre Geraldo Dreiling

Los jóvenes del Perú celebraron su victoria tras lograr la derogatoria de una ley que supuestamente los iba a beneficiar, pero tras la cual se encubría a los verdaderos beneficiarios: los grandes empresarios. Celebraron con alegría, algo raro en la vida política del país, la alegría. Lo normal es que haya acusaciones, peleas, insultos, ironía, profundos pronunciamientos y denuncias, pero primó la alegría, el optimismo. Yo encuentro la alegría muy refrescante.
Lo que pasa en estos días me hace pensar en algo que mi Padre me enseñó cuando yo tenía diez u once años – ya tengo 87 – y habían muchos problemas en mi país. Me dijo que cuando hay gente fumando y discutiendo en un cuarto cerrado, el ambiente se pone muy pesado, pero la gente no se da cuenta. La juventud cuando llega se da cuenta en seguida y quiere aire fresco, por eso abren las ventanas.
Me parece que algo así está pasando aquí y ahora. El país se está haciendo cada vez más corrupto, tenemos un gobierno que no trabaja para servir al pueblo, un sistema judicial que se vende al mejor postor, un Congreso con una mayoría de individuos que velan más por sus propios intereses y por sus pequeños grupos que por dotar al país de un sistema legal que promueva la justicia, el trabajo, la salud y una buena educación para todos los peruanos. Hay excepciones es cierto, pero son eso, excepciones.
En este clima llega una juventud unida, alegre, organizada, y grita: “Por Dios, abran las ventanas, necesitamos aire, gente nueva, fresca, luchadora, solidaria, consecuente y al servicio del pueblo”. Así interpreto algunos de los titulares periodísticos de estos días: “RECHAZO A LEY LABORAL FORJÓ SÓLIDO MOVIMIENTO JUVENIL” (La República Martes, 27 de enero de 2015), “JÓVENES DE CARA AL FUTURO: APUNTAMOS A SER LA GENERACIÓN DEL BICENTENARIO” (La República Miércoles 28 de enero del 2015).
¡PUEDE SER! Seguramente habrán ALGUNOS que se van a “pronunciar” (no hay nada como unos buenos “pronunciamientos” de nuestros expresidentes) declarando solemnemente: “Cómo no, tienen razón, no estaría mal, pero con calma, no deben apurarse, les falta experiencia, necesitan tiempo, madurez, sería bien pero en el 2021”.
Yo digo: “Los viejos políticos están advertidos”, a mí me gusta el aire fresco, la alegría el movimiento juvenil, son la esperanza de que traen consigo el aire puro para refrescar la política y la vida en el Perú.
















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